ESPIRITU NAVIDEÑO (XVI)
Del diario de Joaquín.
Hoy es día 5 de Enero, cenaré con mi madre y luego iré a casa de Elsa, me ha invitado a tomar una copa, estoy nervioso perdido. Dejaré un regalo debajo del árbol para dárselo a mi madre pasadas las doce y antes de irme. Hablando de mi madre, la veo rara, rara, rara, bueno, eso cuando la veo.
El día 10 regreso al trabajo, espero que todo vuelva a la normalidad y también vamos al notario con mis tíos por la tarde.
Estoy feliz, creo que este será mi año.
Del diario de Julia.
Que agotamiento con tanta compra de regalos, total no sé para qué si tenemos de todo, el año que viene se acabarán estas tonterías.
Sigo con la transcripción de la grabación...a ver...¿dónde me quedé? ¡ah, si, ya!
Vicente volvió en si, con un poco de ayuda por parte de Hada que le dio dos buenas hostias en la cara.
Vicente. - No sé si estoy soñando y esto es una pesadilla, ¡Hada, Hada, no veo nada!!
Hada. - Ya te dije que tienes ceguera y que no sé si es transitoria o no, de momento se van a dedicar al pene que es lo que corre más prisa, después me ha dicho el equipo médico que trataran de salvarte la pierna derecha (aquí se oyen gritos desesperados de Vicente), la ceguera puede ser de la conmoción del golpe, querido. Por cierto me estabas hablando de Cris, la que iba contigo en el coche ¿quién era?
Vicente. - Bueno, (entre sollozos y palabras incoherentes que no entiendo y no puedo escribir), es una compañera de trabajo.
Hada. - Era, querido, era.
Vicente . - ¿Cómo que era, ha muerto?
Hada. - Prefiero que te lo digan los médicos, esta tarde vendrán a buscarte para operar, pero si quieres llamo a una enfermera, ¿necesitas algo?
Vicente. - ¿Qué si necesito algo? ¡mis ojos, mis piernas, mi polla!!
Hada.- Oye, oye, menos chillidos y groserías o me voy, además va a venir la policía, creo que te quieren acusar de homicidio o algo así, yo que tú, me desahogaría, cuéntame todo lo que puedas, por si necesitas una coartada o sea, mi ayuda. En primer lugar, en sueños llamabas a una tal Rosa y ahora me dices que ibas con Cris, me gustaría saber ¿quién de las dos ha fallecido para decírselo a la policía, aunque imagino que ya lo sabrán por las huellas.
Vicente (llorando). - Cris, mi dulce Cris.
Hada. - Mira, Vicente, voy a ser sincera contigo, creo que de esta no sales, sería mejor que limpiases tu conciencia y no me hagas sufrir más, ¿con cuántas me has puesto los cuernos? Porque idiota no soy, al menos haz algo digno antes de morir y dime la verdad, purifica tu alma.
Vicente - No sabía que eras tan fría Hada (hipando, entre sollozos) yo muriendo y tú diciendo que limpie mi conciencia, ni una lágrima, ningún sentimiento de pena.
Hada. - Cariño, llevas unos días en coma, ya he llorado todo lo que tenía que llorar, ahora quiero tu confesión si me quieres un poco, además, si realmente hay otro mundo, te irás en paz. Habla.
Vicente - Ya recuerdo todo, bueno casi todo, porque del accidente no recuerdo nada; Estaba en casa de Rosa, una amiga con la que me acuesto de vez en cuando, pero no es nada importante. El día antes, que ahora que lo pienso, vaya días que llevo de mala suerte, cuando fuiste a buscarme a comisaría, estaba con Julia, con esta llevo más o menos un año, pero yo te quiero realmente a ti, iba a romper con ella en cualquier momento y bueno, queda Cris, es joven, de Buenos Aires, pero vive aquí en nuestro país, es dulce y la veo una o dos veces por semana....si, si, tengo que limpiar mi conciencia, me está haciendo bien hablar contigo...¡ay...pobre Cris! Está embarazada de cuatro meses...¿si me muero qué será de ella y el niño? ¡Perdoname Hada, querida, perdoname!
Hada. - ¿Qué te perdone? (chillando) ¡Cabrón!, ¿qué digo? la cabrona soy yo...que soy la que llevo cornamenta...¡desgraciado!
Ahí cortamos la grabación, porque se formó tal algarabía que no se entendía nada y además Rosa y yo salimos de la habitación porque no queríamos se testigos de una agresión física en toda regla. Desde luego, si yo soy Hada, le mato y le remato tres veces.
Seguiré en otro momento porque estoy cansada de oír la grabación y copiar, menos mal que ya no hay grabación y escribiré normal, de lo que veo, oigo y mis pensamientos. Me duele la mano de escribir y de darle a la grabadora.
Esencial mujer
