ESPIRITU NAVIDEÑO (XV)
Del diario de Julia.
Retomo el diario que hay mucho que contar, además esta vez decidimos grabar todo, porque Hada pretendía hacer confesar a Vicente todas las infidelidades, pensaba dejarle seco con el divorcio.
Como ya conté, Vicente llegó a casa de Rosa hecho un pincel, más o menos a las doce de la mañana, supongo que pensaría echar un casquete antes de la comida para luego llegar a su casa tan tranquilo, ¡que asco de tío!
Me estoy haciendo un pequeño lío porque no sé como escribir esto, si contarlo según lo fui viviendo o si decir primero en qué consistía el plan y los preparativos que hicimos...no sé.
Voy a ir escribiendo según me acuerdo. Hada y yo, estábamos escondidas en una de las habitaciones de la casa de Rosa, concretamente en la más pequeña. Mientras Rosa hacía sentarse en el sofá a Vicente, para poder hablar, según le dijo, Hada y yo, esperábamos impacientes y con la habitación a oscuras.
El día que se nos ocurrió este plan, estuvimos buscando en el ordenador, bueno en Internet, de qué manera se podía golpear a alguien en la cabeza sin matarle, pero que perdiese el sentido; Desde luego Internet es un gran invento, se encuentra todo si se sabe como buscar. Ya sabíamos el sitio exacto de la cabeza donde dar el porrazo sin males mayores.
Mientras Vicente estaba tan cómodo el el sofá, Rosa le ofreció un café, se deslizó por detrás de él sigilosamente y le asestó un golpe en la cabeza cerca de la oreja, con el rodillo de amasar. Vicente perdió el sentido y Hada y yo corrimos al salón; Entre las tres trasladamos a Vicente a la habitación, le desnudamos y le metimos en la cama, Hada y yo le atamos las manos una a cada lado de la cama y Rosa mientras tanto le fue vendando los ojos, lo hizo de maravilla, porque se trataba de que Vicente no viese nada de nada.
Hada se quedó en la cabecera de la cama a la espera de que Vicente volviese en sí, Rosa y yo, estábamos sentadas cerca, pero no lo suficiente para que Vicente pudiese percibir nuestra presencia, también teníamos lista la grabadora.
Al cabo de lo que pareció una eternidad, Vicente se removió en la cama y aquí empezó la fiesta, jajaja...¡ay! es que no puedo, voy a ir escribiendo la transcripción de la grabación.
Vicente. - Ay, que dolor de cabeza, ¿qué pasa, no veo nada?
Hada. -Tranquilo cielo, estás en el hospital, tuviste un accidente.
Debo decir que Hada estuvo sublime jajaja y Vicente quiso llevarse las manos a los ojos y bueno, bueno, sigo con la transcripción.
Vicente. - ¿Cómo que un accidente, no me acuerdo, por qué no puedo mover las manos, no veo nada -chillando histérico- no veo, Hada qué pasa?
Hada. - ¡Ay! cariño, ya lo dijo el médico, que era posible que no recordases, cálmate, ahora le llamo, te han atado las manos para que no te toques los ojos y ahí abajo.
Vicente. - ¡Ahí abajo!, ¿qué quiere decir ahí abajo? -chillando e intentando mover las manos- ¡dime la verdad! ¿qué me pasa?
Hada. - Tranquilo mi amor, has estado unos días sin conocimiento, en coma, que alegría que ya has despertado, no te preocupes, lo de la vista dicen que es pasajero, bueno, la verdad, no están seguros...pero mira, voy a llamar a la enfermera para que avise a un médico, les alegrará saber que ya estás entre nosotros, me voy a …
Vicente. - ¡No, no me dejes y cuéntame, no recuerdo nada! ¿cómo fue el accidente?
Hada. - Vale, pero calmate y no chilles, me gustaría sabe quién era la mujer que iba en el coche contigo, ella ha tenido peor suerte.
Vicente. - ¿Qué? Cris, Cris, ¿qué le ha pasado?
Hada. - ¡Anda mira!, vas recordando, ¿quién era Cris? Deberías contármelo a mí antes de que llegue la policía a interrogarte.
Vicente. - ¿La policía, pero que le ha pasado a Cris, si estábamos en su casa?
Aquí, ya no pudimos más, ¿o sea, qué había otra más por lo menos, una tal Cris, debe ser que todavía no estaba Vicente del todo bien y su cabeza era un caos, a Rosa se la escapó una carcajada, pero en sordina, la verdad es que nos dolía la garganta de reír silenciosamente, es atroz no poder soltar las carcajadas, nos entusiasmaba además verle tan acojonado.
Hada. - Calmate, ya me lo contarás, te van a operar el pene esta tarde, me ha dicho el médico que ahora hacen maravillas con este tipo de cirugía, en el accidente perdiste parte del pene y un testículo, el derecho, creo.
Vicente. - ¡No, no, no puede ser!!!
Y perdió el conocimiento.
Luego sigo escribiendo que me tengo que ir de compras, esto es un despilfarro, Papá Nöel, Reyes Magos, ¡joder! que ya somos mayores para tanta tontería.
Seguiré escribiendo a la vuelta.
Esencial mujer
