ESPIRITU NAVIDEÑO (X)
Del diario de Joaquín.
Hay que ver todo lo que tengo que anotar en este diario del último día del año y es que empezó de maravilla, pero terminó de una forma que casi quisiera olvidar, pero no puedo.
Llegamos a casa de mis tíos e inmediatamente después de saludarnos nos pusimos a cenar, porque llegamos con la hora pegada al culo y nos iban a dar las uvas...y nos las dieron, nos las dieron.
La cena fue bien, charlamos, reímos, recordamos viejos tiempos y nos comprometimos para tener tiempos mejores.
A las doce menos cinco, nos preparamos el champán en una cubitera de hielo para tenerlo a mano para el brindis y cada uno tomó su cuenco con las uvas de la suerte, ¡¡¡manda cojones...menuda suerte!!
Empezaron las campanadas, pusimos como siempre las de la Puerta del Sol, en esto somos muy clásicos...Una, dos, tres y mi tía se empezó a poner morada....cuatro, cinco...y los ojos se le pusieron turbios...dejamos a toda hostia las uvas y corrimos hacia mi tía, mi madre la daba golpecitos en la espalda, mi tío la preguntaba ¿qué la pasaba?...¡hombre tío, estaba claro, se estaba ahogando!! y yo me puse detrás de ella para hacerla eso de apretarla debajo de las tetas, es que no sé como se llama...un momento, que voy a mirarlo a google...ya está, hay que ver lo que se aprende en Internet...bueno que me estoy yendo por las ramas, me puse a hacerle a mi tía la Maniobra de Heimlich, estuve un buen rato oprimiéndola y venga a oprimir y por fin, soltó por su boquita, líquido, pellejos de uvas (yo me las pelo y quito los pipos), pipos y la dentadura de abajo, que saltó con tanta fuerza que fue a parar al pudin de navidad, ¡que asco...!!! no lo comimos ninguno, atacamos directamente el resto de dulces.
Al final, todo se fue calmando y el susto pasando, mi tía me comió a besos, que buena gente y como no queríamos quedarnos sin tomar las uvas, sintonizamos en la tele un canal canario (una hora menos) y las pudimos tomar tranquilamente, como había tiempo, pelé las uvas de mi tía y las que faltaban mías.
Brindamos una y otra vez...y otra vez...y otra vez....y mi madre llegó a tal estado de embriaguez que mejor olvidar...lo que pudo soltar por su boca; que si el tal Vicente era muy bueno en la cama, que si follaba como los ángeles ¿los ángeles follan?. Yo quería que se acostara, pero no hubo forma de llevarla a la cama. A las dos de la mañana empezó a llamar a su amiga Rosa y tras siete intentonas (las líneas estaban ocupadas) al fin habló con su amiga. Pensé que se formaría una batalla campal, pero no fue así, mi madre pidió perdón a Rosa, dijo que la quería y que el culpable de todo, era Vicente, por hacer doblete y que por culpa de ese malnacido no iban a perder su amistad de tantos años. Quedaron en verse el día 2 de Enero para buscar una estrategia y vengarse de Vicente, parece ser que Rosa estaba de acuerdo en todo.
Después me tocó a mí el turno, que si no me fuera de casa, que si ella ya no iba a vivir con Vicente, que me quería, que era un santo, que cómo follaba Elsa...que si patatín, que si patatán, en fin, un despropósito tras otro.
Cuando creía que todo estaba más calmado, llamó a Vicente...¡que disgusto!...lo que pudo lanzar mi madre por esa boquita y lo que mintió. A nosotros nos dijo que era único en la cama, por cierto, que se podía haber ahorrado esta información delante de mí y sin embargo a Vicente le llamó...según recuerdo: Eunuco, maricón de gimnasio, gatillero ¿¿¿???, impotente, traidor y no sé cuantas cosas más, luego, cuando se calmó, añadió con mucha frialdad que la espada de la venganza caería sobre él....tras ese esfuerzo mi madre cayó redonda...nos dio la noche.
Cerca de las tres de la mañana mi madre dormía en la habitación de invitados, la obligué a vomitar y después la preparé una manzanilla.
A mis pobres tíos después del espectáculo les dio el bajón y no paraban de bostezar, yo sin embargo estaba espabiladísimo y sereno, decidí llamar a Elsa...Tras sonar varias veces la señal del teléfono móvil y cuando ya iba a colgar, me lo cogieron y me dijeron: “Mi novia no se puede poner ahora mismo, llama más tarde o dime quién eres y la digo que te llame en un rato”.
¿En qué hora...por qué la tuve que llamar, si habíamos quedado en hacerlo el día 1 por la mañana?
Me quedé de piedra. Colgué el teléfono con el alma en los pies, a lo mejor me había equivocado de número...
...Y a lo mejor no era una mujer la que me había dicho que su novia no podía ponerse.
Esencial mujer
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